Tipos de granos en la cabeza y cómo identificarlos

No todos los “barritos” que aparecen en el cuero cabelludo son iguales. En términos dermatológicos, pueden corresponder a distintas afecciones. Los más comunes en la cabeza incluyen la foliculitis, el acné y los quistes sebáceos, entre otros. ¿Cómo diferenciar unos de otros? Aquí te lo explico:
1- Foliculitis (granitos por infección del folículo)
La foliculitis ocurre cuando uno o más folículos pilosos se inflaman a causa de una infección (bacteriana, fúngica e incluso viral) o por irritación. En el cuero cabelludo, la foliculitis se ve como pequeños granos rojos o pústulas (granos con pus blanco) que nacen alrededor de la base de los pelos.
Pueden presentarse aislados o en grupos. A menudo causan picazón, ardor o dolor al tocarlos y la piel alrededor puede estar rojiza. Un signo típico es que cada granito suele tener un cabello saliendo del centro (si el pelo no se ha caído ya por la inflamación).
Identificar foliculitis vs. otros granos: A diferencia del acné, la foliculitis no forma puntos negros previos. Es decir, no verás comedones abiertos (espinillas negras) en estos granitos, sino que aparecen directamente como pústulas o espinillas rojizas. Suelen brotar relativamente rápido, a veces tras algún desencadenante como el roce de una gorra, el rasurado de la zona o después de sudar mucho. La foliculitis superficial luce como espinillas pequeñas con un puntito de pus, mientras que en casos más profundos puede formarse un forúnculo (un bulto grande, rojizo y doloroso lleno de pus, similar a un “nacido”).
La buena noticia es que la foliculitis menor suele resolverse bien con cuidados adecuados (que veremos más adelante). Sin embargo, si las infecciones se vuelven recurrentes o muy profundas, podrían llegar a dañar el folículo. Existe una variante llamada foliculitis decalvante que, tras brotes repetitivos, deja cicatrices y zonas sin pelo. Tranquila, esto es infrecuente, pero importante: si notas pérdida de cabello o foliculitis que no cura, acude al dermatólogo. En general, la foliculitis común se puede manejar y no deja secuelas si se trata a tiempo.
2- Acné en el cuero cabelludo (espinillas y poros obstruidos)
Así como podemos tener acné en el rostro, espalda u otras áreas, también es posible tener acné en el cuero cabelludo. Este tipo de granitos se forman por la misma razón que el acné vulgar: exceso de grasa, células muertas y bacterias que obstruyen el poro, ocasionando inflamación. Suele manifestarse con comedones (los famosos puntos negros o blancos) y espinillas rojas muy similares a las del rostro, solo que aparecen entre el pelo o en la línea de implantación del cabello (por ejemplo, cerca de la frente o la nuca).
Una pista para identificar acné del cuero cabelludo es la concurrencia: es más frecuente en personas que también tienen piel grasosa o acné en la cara (allure.com). Si notas granitos tanto en la frente y mejillas como en la cabeza, es probable que estés lidiando con acné. A diferencia de la foliculitis, el acné suele cursar con puntos negros visibles que anteceden al granito (aunque en el cuero cabelludo, por la presencia del pelo, puede costar verlos). Otra diferencia es que el acné no es inicialmente una infección, sino un proceso inflamatorio por taponamiento del poro; luego puede sobreinfectarse con bacterias Cutibacterium acnes, pero su origen es más “interno” (hormonas, sebo, predisposición) que externo.
Estos granos de acné en la cabeza pueden doler o picar, y muchas veces se empeoran con ciertos productos capilares o por no limpiar bien la zona. La buena noticia es que se tratan con medidas muy similares a las del acné en la cara (por ejemplo, usando champús con ingredientes anti-acné). Más adelante veremos cómo. Identifícalos entonces por su apariencia de “granitos típicos” con puntitos negros/blancos y porque posiblemente tengas tendencia acneica en otras partes de la piel.
3- Quistes sebáceos (bultos de grasa bajo la piel)
Un quiste sebáceo (también llamado quiste epidérmico) no es exactamente un “grano” como tal, sino un bulto benigno que se forma debajo de la piel. En el cuero cabelludo son bastante comunes. Básicamente, es una bolsita cerrada hecha de tejido epidérmico que se llena de una sustancia espesa y grasosa (queratina y sebo). Puede originarse por la obstrucción de una glándula sebácea o tras la inflamación de un folículo que luego se encapsula. En la cabeza suelen aparecer hacia la cima o nuca, y muchas veces pasan desapercibidos al estar cubiertos por el cabello.
¿Cómo reconocer un quiste sebáceo? Al tacto se siente como un bultito redondo o abultamiento bajo la piel, firme pero a la vez desplazable (es decir, puedes moverlo ligeramente con los dedos). Por lo general no duele ni pica, y la piel encima se ve normal (quizás un poco tensa si el quiste es grande, pero sin pus ni punto negro). Su tamaño varía: puede ser tan pequeño como un guisante o crecer con el tiempo hasta tamaños mayores si no se trata. Son lesiones lentas que van creciendo muy poco a poco. Un quiste sebáceo no es peligroso; de hecho, muchas personas pueden tener uno por años sin mayor problema más que la molestia estética o al peinarse.
El tema es cuando un quiste sebáceo se infecta. Esto puede ocurrir si entran bacterias dentro del quiste (por ejemplo, al intentar exprimirlo o si su pared interna se rompe). En ese caso, el área se pondrá roja, caliente, dolorosa e hinchada. Básicamente, el quiste se transforma en un absceso (una acumulación de pus). Puede incluso aparecer un punto blanco-amarillento en la superficie, indicando que hay material purulento queriendo drenarse. Cuando esto ocurre, duele como un forúnculo y a veces drena un líquido espeso de olor fuerte. Si sospechas que tienes un quiste infectado, hay que acudir al médico para tratar la infección; puede requerir antibióticos e incluso una pequeña incisión para vaciarlo.
En resumen, si sientes un bulto en la cabeza, indoloro, que crece lentamente y no parece un granito típico, probablemente sea un quiste sebáceo. La solución definitiva para los quistes (infectados o no) es la extracción quirúrgica por un dermatólogo, ya que por sí solos no desaparecen con cremas. Si no molesta ni cambia, no es urgente quitarlo; pero si crece mucho o se inflama, consulta para removerlo y evitar complicaciones.
Otros tipos menos comunes: Además de los anteriores, en el cuero cabelludo podrían aparecer otras lesiones como la dermatitis seborreica (que causa más bien rojeces con escamas y picor, no granos de pus), o abscesos profundos por infecciones mayores. En hombres, existe el llamado acné queloideo de la nuca, que son granitos crónicos en la línea de cabello posterior que forman tejido cicatricial elevado (más frecuente con pelo muy corto o afeitado). Pero en general, foliculitis, acné y quistes abarcan la mayoría de “granos en la cabeza” que vemos en consulta.
Ahora que sabes identificarlos, pasemos a lo más importante:
¿cómo se tratan estos granos y qué puedes hacer tú misma para eliminarlos de forma segura?